martes, 3 de abril de 2012

Un estudio intenta descubrir en que se fija un consumidor cuando compra un vino

Una investigación en la que participan 200 consumidores habituales de vino tinto y 120 expertos o enólogos en activo de La Rioja y Côtes du Rhone (Francia), intenta descubrir qué factores -externos e internos- influyen en la compra de un vino determinado

El estudio lo lleva a cabo un equipo multidisciplinar en el que participa la doctora en Química por la Universidad de La Rioja y enóloga riojana Pilar Sáenz Navajas, que trabaja con una beca del Ministerio de Educación en el Centro del Gusto de Dijon (Francia), de la Universidad de Borgoña.
La idea de Sáenz Navajas, hecha suya por el resto del equipo en el que se integran psicólogos, biólogos y sociólogos, es indagar en las razones por las que los consumidores habituales eligen su vino, si es por su presentación externa -tipo de botella, etiquetado, corcho, cápsula- o por sus componentes organolépticos -color, sabor, olor-.
Para ello y con el apoyo de la escuela de Enología de la UR y la Escuela del Gusto de Dijon, Saénz Navajas y su equipo han elegido dos muestras de consumidores habituales de vino, una en La Rioja y otra en Francia, de 100 personas cada una.
Como si de la contemplación de un lineal de supermercado se tratara, a cada grupo se les muestran 10 botellas de vino tinto de Rioja y otras 10 de Côtes du Rhone, para que califiquen los vinos a primera vista, solamente por la observación de la botella.
La clasificación exigida es muy elemental: solamente tienen decir si el vino de cada una de las botellas es de calidad muy alta, alta, baja o muy baja.
La segunda prueba se realiza con expertos, enólogos en activo con al menos tres vendimias en su haber, sesenta riojanos y otros tantos franceses, que se tienen que enfrentar a una cata a ciegas de seis vinos de Côtes du Rhone y de Rioja.
También en este caso la calificación, ahora a partir de las observaciones específicas de una cata profesional y sus tres fases tradicionales -visual, olfativa, gustativa-, será igualmente sencilla: calidad muy alta, alta muy baja y baja.
Pilar Sáenz Navajas, que ya ha realizado el experimento con bebedores riojanos -beber vino tinto al menos una vez cada 15 días es condición imprescindible para participar en el experimento-, piensa que se dejarán llevar por la tradicional diferenciación de vinos jóvenes, crianzas y reservas.
Los franceses -que harán la prueba en Aviñón-, la mayoría de los cuales ignoran este tipo de diferenciación, se fijarán en premios, medallas o galardones, distinciones más frecuentes entre los vinos galos.
El análisis multidisciplinar de los resultados permitirá a los investigadores conocer qué motiva a los consumidores y a los expertos a elegir un vino determinado y no otro, más allá de la influencia que en esta elección puedan tener los "prescriptores", "someliers" y expertos, nunca a salvo de intereses particulares.
Todos los vinos utilizados, tanto los que se observan desde el punto de vista de la presentación externa como los que degustan expertos, son de precio medio bajo y se pueden comprar por entre dos y doce euros tanto en España como en Francia.
La doctora Pilar Sáenz Navajas espera que el estudio sirva a elaboradores y comercializadores para sacar conclusiones que les orienten sobre cómo deben dirigirse a consumidores y expertos, segmentar los mercados y planificar qué vinos van a producir y cómo los tienen que presentar para tener garantías de éxito.

Fuente